En 1934, un montón de personas comenzaron a ver duendecillos saltarines tras comer una seta, ahora unos científicos creen que puede ayudar a personas con demencia

Resumen detallado
En 1934, un grupo de viajeros llegó a Papúa Nueva Guinea en busca de nuevas experiencias. Esperaban encontrar una cultura distinta, pero en ningún momento llegaron a imaginar lo…
En 1934, un grupo de viajeros llegó a Papúa Nueva Guinea en busca de nuevas experiencias. Esperaban encontrar una cultura distinta, pero en ningún momento llegaron a imaginar lo que vieron: un montón de personas enloquecidas, asegurando que veían duendecillos diminutos correteando de aquí para allá. Al parecer, todo empezó cuando comieron un hongo silvestre llamado “nonda”.
En todo este tiempo ha sido imposible identificar qué estaba causando las alucinaciones. No conocían setas silvestres que se encontrasen en todos los lugares afectados. Sin embargo, recientemente unos científicos de la Universidad de Utah han apuntado a una posible culpable. Lo mejor de todo es que su hallazgo, más allá de la simple anécdota, podría ayudar a tratar algunos problemas de salud.
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