El «Chernóbyl argentino»: pozo petrolero abandonado provoca una fuga de hidrocarburos que afecta al bosque chaqueño

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Imagine un tramo de bosque donde termina el Chaco Seco, la gran llanura árida que se extiende por el centro de Sudamérica, y empieza a ganar terreno la humedad de las Yungas, la…
Imagine un tramo de bosque donde termina el Chaco Seco, la gran llanura árida que se extiende por el centro de Sudamérica, y empieza a ganar terreno la humedad de las Yungas, la selva de montaña que baja desde los Andes.
En esa franja entre ambas ecorregiones conviven especies que no se encuentran en ningún otro ambiente. Según describe la autoridad de Parques Nacionales en Argentina, entre los árboles que definen este tipo de ecosistema está el quebracho colorado (Schinopsis lorentzii), de madera tan dura y densa que recibe el nombre de «quiebra hacha» y que durante más de un siglo fue arrasado por la industria taninera para la…
Junto a él crece el palo santo (Bulnesia sarmientoi), un árbol de tronco oscuro y aromático, típico de las bajadas más húmedas del Chaco, que suele formar pequeños grupos junto a sus vecinos leñosos.
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